El Equinoccio de Primavera y los Mayas

Primavera equinoccio mayaLa primavera ha llegado. Aunque pueda parecer un cambio producido al azar, la razón que explica el inicio y final de todas las estaciones es la posición de la Tierra en su órbita alrededor del sol.

El inicio de la primavera en el hemisferio norte, coincide con el inicio del otoño en el hemisferio sur. Tiene lugar durante la jornada en que la duración del día y la noche prácticamente coinciden en cualquier punto de la Tierra, lo que se denomina equinoccio (equi = igual y noccio = noche). Tanto el día como la noche duran doce horas cada uno. Momento del año, en consecuencia, de mayor equilibrio entre la luz y la oscuridad. En consecuencia, tiempos mágicos para la naturaleza y para el espíritu.

En México hay una gran cantidad de experiencias visibles que anuncian al equinoccio de primavera o de otoño. Con las culturas antiguas y su profunda concepción del tiempo, encontraremos a través de su experiencia de cientos de años cómo plantearon el papel de la humanidad en la Tierra.

Las culturas antiguas mexicanas trazaron diversos calendarios para comprender el ritmo de la vida en el planeta. Observando la naturaleza y sus ritmos, y consiguieron mimetizar sus festividades para celebrar el tiempo de la cosecha, el momento idóneo en el que el sol otorga sus mayores privilegios para la siembra.

Curiosamente, en el momento exacto del equinoccio, los rayos del sol caen perpendicularmente sobre las pirámides de Teotihuacán en el centro de México, donde dicen que se pueden recibir toda la energía con los brazos abiertos hacia el cielo. Y se puede contemplar también la majestuosidad del Castillo de Chichén-Itzá, donde se puede vislumbrar la creación de la serpiente de luz bajando por la escalinatas del castillo. Es una experiencia que marca la profundidad de cada persona con un momento imborrable, para el viajero, sus acompañantes y toda la herencia que cargue consigo cada uno de ellos.

La primavera es toda una celebración, ya que representan el momento del final del crudo invierno y el espíritu de renacimiento a una nueva vida. Reflejan el amor por la vida y la supervivencia. Y son absolutamente mágicas porque se trata de celebrar la vida, de acompañar a la naturaleza, de danzar con ella para estar en perfecta sintonia con los ciclos naturales.

¡Comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.