Los Aluxes del Puente Cancún-Nizuc

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Los aluxes son considerados en la zona maya seres de luz, seres traviesos que silban, tiran piedras y corren por la selva. Tienen apariencia de niños con cara de adultos, algunos dicen que son descendientes del “enano de Uxmal”.

Se cuenta que. en los años 90, cuando se llevaba a cabo la obra del aeropuerto internacional de Cancún, en la construcción del puente que lleva directo al aeropuerto tuvieron dificultades con su estructura. Se caía una y otra vez a pesar de que cimentaron las bases y ejecutaron el proyecto con esmero. Lo que construían en un día se derrumbaba, lo volvían a levantar y se volvía a venir abajo, desaparecían herramientas y después aparecían en otro lado, siempre había algún motivo por el cual no se terminaba la obra.

Al ver que nada funcionaba un trabajador de la región les dijo a los responsables de la obra que debían pedir permiso a los aluxes para poder seguir adelante con la obra. Arquitectos e ingenieros incrédulos, aunque agotados de tal catástrofe, accedieron a llamar un sacerdote maya que llevó a cabo una ceremonia. El sacerdote pidió que se construyera una pequeña pirámide para los aluxes y así los obreros podrían trabajar en paz.

Ahora, debajo del puente Cancún–Nizuc hay una pequeña pirámide que para muchos sólo significa una pieza ilustrativa de la cultura maya, pero en realidad es una casa para los aluxes. Casualidad o no a partir de ese momento pudieron terminar la obra y el puente fue inaugurado en 1991. Hoy en día es el paso obligado de miles de turistas que van al aeropuerto de la ciudad de Cancún.

El puente Cancún-Nizuc revela y guarda respeto a ese poder que otorga el personaje mítico que no se ve pero que existe y así lo aceptan sacerdotes de la cultura maya, hasta el más preparado de los ingenieros y arquitectos que pretenda desarrollar una obra en este destino turístico.3

En muchas obras de la región tienen este recordatorio, desde hoteles cerca de Chichén Itzá y Tulum, casas habitación, edificios de gobierno, escuelas, hasta simples bardas, entre otras construcciones. El permiso es fundamental, ya sea con un simple montículo de piedras o una pequeña pirámide que asemeja un centro ceremonial maya. Aunque a primera vista pudiera estar fuera de todo concepto que represente la obra.

Esto nos recuerda que estamos en tierra de mayas y hay que apegarse a todo lo que dicten sus creencias, costumbres y mitos.

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