+34 628 18 98 36 plataforma@generacion05.com

Solsticios y Equinoccios en la Cosmovisión Maya. El astro Sol fue el patrón principal en esta distribución.

Sabemos que los mayas construían sus ciudades teniendo presente su visión cosmológica del mundo, con los astros como referentes a la hora de edificar. Las antiguas ciudades mayas están orientadas respecto al movimiento de los astros. Podríamos decir que mirando los astros a través de los edificios y en función de las sombras que proyectaban, podían saber en qué época del año estaban. Este juego visual era una manera de estar acorde con su visión del mundo, embellecer las ciudades, plasmar su conocimiento y reafirmar el poder del gobernador. El maya aprendió observando la naturaleza, los astros y sus repeticiones cíclicas, lo que hizo de ellos reconocidos matemáticos y astrónomos.

Los edificios importantes eran construidos con el propósito de escenificar su cosmología, apoyándose en la trayectoria de los astros y las distintas formas de sombras que puede crear el sol sobre los edificios. Estos juegos visuales se les conoce como fenómenos arqueoastronómicos, es un método singular para conocer la relación que tenían los seres humanos del pasado con la astronomía, empleando lo que ahora sabemos eran métodos muy rudimentarios pero eficaces para predecir ciertos fenómenos astronómicos con precisión que les eran útiles en múltiples tareas cotidianas; como la siembra, la recolección, las estaciones lluviosas o secas, etc.

 Templo de Kukulcán, en Chichén Itzá

En la Península de Yucatán, como en el estado de Chiapas, se encuentran en muchas zonas arqueológicas donde se aprecian estos solsticios y equinoccios. El más notorio en el mundo maya es la sombra proyectada en forma de serpiente emplumada, Kukulcán, bajando en el Castillo de Chichén Itzá, y el astro sol saliendo en Dziblichaltún. Son pura matemática y belleza plasmada en piedras que si las observamos bien, nos hablan y cuentan muchas cosas.

Solsticios y equinoccios eran fechas especiales en el mundo maya, como lo han sido en tantas culturas con unos u otros referentes. En las ciudades mayas se realizaban celebraciones de agradecimiento a los astros-dioses, por el buen inicio de siembra, la recogida de cosecha, conmemoraban victorias y coronaciones.

Los equinoccios se dan dos veces al año. Es el momento en que el Sol cruza el ecuador de la Tierra, cuando el día tiene las mismas horas de luz que nocturnas, equilibrio. Tenemos el equinoccio de primavera el 21-22 de Marzo y el equinoccio de otoño el 21-23 de Septiembre, patrones calendáricos en la siembra de la tierra en la civilización maya, como en otras culturas.

Los solsticios también se dan dos veces al año. Es el momento en que el Sol se encuentra en los polos de la Tierra: cuando se sitúa cerca del polo de nuestro hemisferio marca el verano, y en el polo opuesto el invierno. Los solsticios marcan el aumento o la disminución de las horas de luz del día, siendo en el hemisferio norte, donde se ubica la civilización maya, el solsticio de invierno el 21-22 de diciembre con menos horas de luz y el solsticio de verano el 21-23 de junio con más horas.

Pin It on Pinterest

Share This